Carlos Slim, López Obrador y la unidad peñacional.

Carlos Slim, López Obrador y la unidad peñacional.

(28/ ENE/ 2017) / Facebook

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Según la Comisión Internacional de Límites y Aguas, la frontera entre México y Estados Unidos tiene 3185 km. El presidente Donald Trump, pretende el absurdo de construir un muro a lo largo de esos 3185 km. La innecesaria, racista e infamante obra costaría, según el propio Trump, unos 10,000 millones de dólares. Al absurdo de la obra, el lamentable presidente de los Estados Unidos pretende añadir el agravio de que ésta sea pagada por el pueblo de México.

 

Hay un sector de mexicanos acríticos y acostumbrados a ser humillados, que sostienen que Estados Unidos puede y tiene el derecho a construir ese muro. Ese muro es un escupitajo en el rostro de la dignidad de los mexicanos y de la dignidad humana. Sería el monumento al racismo más grande y brutal que se hubiese construido en los tiempos modernos y encima, se realizaría en pleno siglo XXI.

 

No existe ningún país de la tierra que haya construido un muro a lo largo de su frontera. Trump no construirá un muro igual en su frontera con Canadá, lo cual deja en claro su racismo demencial. El desquiciado presidente de Estados Unidos está convencido que su color de piel lo hace superior a quienes tenemos la piel morena. Peor aún, su ignorancia le hace pensar que los mexicanos somos los responsables del quiebre económico de Estados Unidos. No se entera ni quiere enterarse, de que nuestro país y nuestro pueblo han contribuido como nadie a la riqueza acumulada de Estados Unidos. Nos robaron más de la mitad de nuestro territorio, una aportación extraordinaria a su riqueza, pues solo la fuerza petrolera de Estados Unidos se ha sustentado fundamentalmente en Texas, parte de nuestro territorio, pues ese despojo territorial es un agravio vivo.

 

Buena parte de la riqueza que ha concentrado Estados Unidos se ha basado en la industria petrolera y desde finales del siglo XIX y hasta 1940, saquearon a nuestro país a manos llenas en esa materia.

 

Gobiernos traidores al pueblo mexicano le fueron devolviendo a partir de 1946, poco a poco a los Estados Unidos, nuestra riqueza petrolera. Pero fue con Carlos Salinas, con el gobierno usurpador de Felipe Calderón y con el gobiernos traidor al pueblo de Enrique Peña Nieto, que acabo regresándose toda nuestra riqueza petrolera a los Estados Unidos.

 

El petróleo es sólo un ejemplo. Se le entregaron nuestros ferrocarriles, nuestros minerales, nuestra agua, la explotación de nuestras tierras y nuestros mares, de todo lo que tiene valía en nuestra patria.

 

Se han asentado en nuestra tierra empresas estadounidenses, que prácticamente a cambio de nada, sobre explotan la riqueza más valiosa que tenemos: el trabajo de nuestro pueblo. México se ha convertido en un país maquilador y hay quienes tiemblan ante la posibilidad de que está brutal explotación, esta otra cara del racismo, pudiera salir de nuestra patria.

 

Miles de millones de dólares han salido durante más de un siglo de México hacia Estados Unidos tanto en trabajo, con en materias primas, como en productos acabados, como en infraestructura, como en dinero contante y sonante.

 

Por si esto no fuera suficiente, millones de mexicanos han emigrado a Estados Unidos y con su trabajo y esfuerzo, han aportado miles de millones de dólares a la riqueza del vecino y rapaz país. Han trabajado y dejado su vida en los campos de trabajo del campo y la ciudad estadounidense. Han aportado día a día, además de su trabajo, el pago de impuestos permanentes sin recibir nada a cambio. Ni a un solo derecho han podido acceder. Bueno, ni una licencia de manejo les venden. Los persiguen como si de peligrosos delincuentes se tratará, cuando su único "delito" consiste en trabajar esforzadamente para salir adelante. No han pedido nada y nada se les ha dado.

 

De lo anterior, nada ha dicho Enrique Peña Nieto y tampoco su voraz y rapaz apoyador Carlos Slim. Peña Nieto lo único que ha balbuceado es que no pagaremos el muro, cuando ni siquiera debería tolerarse la construcción del mismo. Los medios lo han envuelto en la bandera nacional sólo porque no acudió a una cita que en los hechos le habían cancelado. Hoy quien envilece la presidencia la República, ha reprogramado la reunión y ha aceptado no tratar un tema que nos infama, nos humilla y encima nos endeudará más, ya que es evidente que Peña Nieto ha aceptado absorber el costo de la construcción del muro de la ignominia.

 

Andrés Manuel López Obrador primero y Carlos Slim después, han convocado a la unidad en torno a un traidor al pueblo de México. Que Carlos Slim lo haga, no debe sorprender. Es beneficiario directo de la política económica que Enrique Peña Nieto impulsa. A Carlos Slim le fue regalado Telmex, una empresa pública con la cual se hizo el hombre más rico del mundo. Las decenas de miles de millones de dólares de su patrimonio han sido generados gracias a ese obsequio. El obsequio es tan desmesurado, que el rumor de que Carlos Slim sea prestanombres de Carlos Salinas, ha sido siempre fuerte y permanente.

 

Pero Carlos Slim o Carlos Salinas o ambos, no tienen llenadera. Se les ha regalado una enorme tajada de una de las empresas más poderosas del mundo: Pemex. Y quieren más, peleó por tener un canal de televisión y se le negó, como premio de consolación, le fue entregada, buena parte de la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).

 

La fortuna de Carlos Slim o de Carlos Salinas o de ambos, se ha construido de la corrupción, del robo y de la rapiña más feroz. A pesar de ello, algunos ingenuos ya lo perfilan como candidato a la presidencia de México. Su sesudo argumento es que como es muy rico, ya no robarás más, aunque ante sus ojos es evidente que Carlos Slim o Carlos Salinas o ambos, no se cansan de robar.

 

Los panistas en cambio, hipócritamente, con cálculo electoral, no quieren apoyar la unidad peñacional. Han votado, junto con el PRI, desde el gobierno ilegítimo de Carlos Salinas hasta la fecha, el 90% de iniciativas aprobadas en el Congreso mexicano. Más aún, desde el gobierno ilegítimo de Carlos Salinas a la fecha, el PRI y el PAN han votado juntos el 100% de las decisiones contrarias al pueblo. Pongo sólo dos ejemplos: el Fobaproa, que le ha costado al pueblo de México más de un billón de pesos entre (un millón de millones de pesos) y, la reforma energética, que entregó nuestro petróleo a las empresas extranjeras. Por cierto, cuando se aprobó el Fobaproa, el líder de los panistas en el Congreso era Felipe Calderón.

 

El panismo pretende que olvidemos que durante el gobierno usurpador de Felipe Calderón se dio un golpe privatizador casi mortal a PEMEX (2008), golpe que terminó en toda su profundidad Enrique Peña Nieto. Los panistas pretenden que olvidemos que el baño de sangre con la mal llamada guerra contra el narco la inicio el gobierno usurpador de Felipe Calderón. Han trabajado muy fuerte para que se olvide que Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa se robó la presidencia de la República y para quienes lo recordamos, cínicamente contestan que eso no es importante y que ya es historia. Como si la historia de un robo, legalizara el robo o peor aún, lo legitimara. Y así como hay desmemoriados que impulsan a Carlos Slim o a Carlos Salinas o a ambos, para la presidencia, hay trasnochados que suspiran porque Felipe Calderón o Margarita Zavala o ambos, volvieran a envilecer este cargo.

 

Pero ciertamente, ese matrimonio de conveniencia que es la alianza PRI y PAN, ha decidido que es adecuado que Acción Nacional no forme parte del nuevo pacto contra México que es la unidad peñacional.

 

Así las cosas, la pregunta es obligada: ¿Por qué López Obrador se suma a la unidad peñacional? Es un asunto de cálculo electoral, de puro y vil pragmatismo electoral. ¿Es acertado el cálculo? No, considero que es un cálculo profundamente equivocado. Pero lo más grave no es si el cálculo es acertado o no, lo más grave es la política de lacayos que un grupo mantiene en torno a López Obrador, al justificarle toda decisión y todo posicionamiento político. por desacertado que éste sea.

 

Pondré dos ejemplos de lo que quiero resaltar: si durante el gobierno usurpador de Felipe Calderón, yo hubiese declarado desde la tribuna de la Cámara de Diputados que lo perdonaba, que perdonaba su robo de la presidencia, me hubiesen acusado de traidor. Cuando López Obrador lo hizo, sostuvieron que era estrategia electoral. Segundo ejemplo: si yo hubiese salido a declarar que habría que cerrar filas con Enrique Peña Nieto frente a Trump, me habrían acusado de traidor. Si lo hace López Obrador, es estrategia electoral.

 

No se pongan en mi boca palabras que no he dicho, lejos estoy de plantear que el líder opositor más importante del país sea un traidor al movimiento; lo único que estoy diciendo es que su política es de un pragmatismo tan majadero, que hoy coincide con Carlos Slim o Carlos Salinas o ambos. Y ello a pesar de que Felipe Calderón o Margarita Zavala o ambos, si coinciden plenamente con Enrique Peña Nieto y, con Carlos Salinas o Carlos Slim o ambos y a pesar de ello, no se van de boca tras el nuevo pacto contra México que encarna la unidad peñacional.

 

Pongo un ejemplo más, apoyé a Javier Corral para que fuera gobernador de Chihuahua y casi me quemaban en leña verde. Derrotamos al PRI de César Duarte, ni más, ni menos. Pero si López Obrador coincide plena y absolutamente, en este cierre de filas de la unidad peñacional con Carlos Slim o Carlos Salinas o ambos, es estrategia electoral.

 

Bueno, para darnos una idea del nivel que significa la unidad peñacional, quien ha llamado a formalizarla en un frente de partidos políticos, es nada menos que Enrique Ochoa Reza, mejor conocido como Clavillazo (pobre Clavillazo, la verdad), supuesto dirigente del PRI nacional.

 

Estoy convencido que la unidad en este momento es muy importante. Pero nos tenemos que preguntar qué unidad, con quién y para qué. Yo creo que debe ser la unidad de las fuerzas progresistas y democráticas del pueblo de México, para lograr la renuncia de Enrique Peña Nieto y con ello, dar el primer paso para abrir el camino de una profunda transformación de nuestra patria en beneficio de su gente.

 

"El pueblo tiene derecho a vivir y a ser feliz".

 

Gerardo Fernandez Noroña

 

México D.F. a 28 de enero de 2017.

 

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