CAMBIO DEL SISTEMA ECONÓMICO

CAMBIO DEL SISTEMA ECONÓMICO

Como político y luchador social, estoy convencido de que nuestro pueblo debe realizar una rebelión no violenta, mediante la desobediencia civil, que modifique de raíz la estructura económica, política y social del sistema. La transformación se debe centrar en el plano económico, pues con este cambio se derivarían el resto de las profundas transformaciones necesarias en beneficio de la gente.

La globalización y el neoliberalismo, no son otra cosa que un capitalismo feroz y rapaz que promueve la concentración de la riqueza producida por toda la humanidad en unas cuantas manos, este sistema no se sostiene ya en ninguna parte del mundo.

Por ello, nuestra principal propuesta se centra en cambiar el sistema económico de México, que ha promovido la concentración de la riqueza en 16 personas, las cuales poseen una fortuna de 143,000 millones de dólares, producto de negocios al cobijo del poder y de concesiones para explotar la riqueza que pertenece a todos los mexicanos. Adicionalmente entregan nuestra riqueza y nuestra infraestructura al capital extranjero. Ambos, los 16 oligarcas mexicanos y el capital extranjero, promueven y se benefician de la corrupción sistémica, del envilecimiento de las instituciones de la República y provocan que millones de mexicanos y mexicanas vivan en la ignorancia y en la más brutal de las miserias.

Nuestra propuesta se basa en construir otro sistema económico que abra un nuevo camino para nuestra patria y para la humanidad desde México. Donde el trabajo sea considerado capital y, la concentración de la riqueza y la explotación de los seres humanos sobre los seres humanos no sea posible.

La riqueza se construye con trabajo, no hay otra manera de construirla y ésta debe llegar a todos los trabajadores y trabajadoras de nuestra patria, que con su esfuerzo la hacen posible.

Para alcanzar estos objetivos se necesita que el pueblo se rebele y promovemos que lo haga de manera no violenta. Necesitamos que la gente sea conciente de su poder y lo ejerza, para y en beneficio de todos.

Hoy, con el país pésimamente manejado somos la 13ª economía del mundo. Conduciendo nuestra patria con justicia y libertad, con justicia social y con equidad, podemos convertirnos en una de los primeras cinco economías del mundo. Convertirnos en una potencia económica, no quiere decir que andemos atropellando a otros pueblos, sino que el nuestro tenga derecho a vivir en plenitud y a ser feliz.

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